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Category Archives: mirando la ciudad


Eran las siete de la noche cuando entraron en aquel café donde hacían los mas ricos crepes de la ciudad. Siempre lleno y lleno de ese olorcillo a panqueque al estilo francés recién hecho, el olor del chocolate negro y amargo y Nutella derritiéndose sobre la plancha, esa mezcla de café italiano y “hazelnut” que le llaman, era la delicia de todos.

Se sentaron en una mesita al lado de la nuestra, revisaron la carta, Ella sonreía y el le hacia gracias mientras con sus ojos le decía que lo mucho que la amaba. Y entre risa, la encargada de las mesas, chica alegre, rubia, de ojos azules y muy comprensiva se acerco a pedirles la orden.

Yo quiero un crepe con Nutella, fresas y plátano y un jugo de durazno -dijo ella mirando a su príncipe azul – El miro a la rubia de ojos azules y con ese aire de conocedor y con la idea de que la que sirve, sirve para servir y no para juzgar, le dijo con el pecho hinchado  “dime cual es mas rico, el crepe de espinaca con queso de cabra o el de queso con jamón?…. Aquella simpática mujer, llena de amor y de paciencia de angel le dijo suavemente… “el de jamón con queso, insuperable y en verdad contundente, uno de aquellos”… perfecto tráigame uno y una coca cola – dijo el. La rubia tomo la orden y sonriendo se fue a la cocina pensando muy dentro de si “ahhh se nota que aun hay gente que no pasa del pan con mantequilla”…

El Aldo

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Y una lagrima gorda y redonda salio de sus ojos castaños, y empezó el inevitable viaje hacia su mejilla, y brillosa ella, recorriendo su piel, reflejaba su mundo y en el fondo, el recuerdo de su mirada, de sus caricias, de sus palabras y de su partida.

El Aldo

María era una chica como cualquiera, siempre sonreía, siempre alegre, contenta. Molesta cuando era el momento, silenciosa con sus deseos, siempre rodeada de, personajes dignos de una historia aparte, pero a ella no le importaba, porque cada uno tenía algo especial que ella admiraba, que le gustaba, y claro cada uno de ellos se encargo de hacerle pasar un mal rato.

María enamorada de la vida, aun andaba soltera y enamorada de aquel Cantante bohemio que hacia algunos años le canto parte de su repertorio y se gano su corazón. Pero el Cantante siempre indeciso, siempre pensando en otras cosas, en sus rimas, en las cuerdas de su lira, siempre afinando la voz se olvido de ella  y ella se quedo con la pena y el recuerdo de aquellos días maravillosos al borde del camino tarareando alguna copla de aquellas.

Empecemos pues con uno de esos divertidos –por decirlo de alguna manera- personajes. Tipo entrado en años, no era un sujeto agraciado, pero tenía una gracia, sabía contar historias, no sabía cantar, no sabía mantener una conversación que no  fueran sus interminables aventuras por el mundo de los escarabajos africanos. El podía inventarle mil y un cuentos, alegres, tristes, lejanos, llenos de escarabajos, pero a pesar de todo, nunca la hizo llorar y  ella se encargo de robarle el corazón con una sonrisa. Un buen día, caminando por la calle junto a ella, se distrajo y termino bajo las llantas de un bus de transporte público. Ahí sus pies se asomaban temblorosos sobre el pavimento, no murió pero se dio cuenta que el estar con ella le podría costar la vida y regreso al África a seguir el camino del escorpión emperador verde, especie que se cree extinta desde hace mucho siglos, pero que en realidad nunca existió

María riéndose conoció a Telmo, un flaco sin mayor razón de ser que una fina corbata, trabajaban juntos, y como quien no quiere la cosa, empezaron a salir. Telmo, siempre atento, la llevaba a comer, a tomar unos tragos, en fin a pasar un buen rato. Pero María, enamorada como ninguna, le propuso a Telmo hacer la cosa mas formal porque eso de que te veo los fines de semana que puedo o los días que me acuerdo, no eran para ella, Telmo, pendejo como todo aquel que se vale de su corbata, no salía con otra sino con varias, ahí estaba esa que llamaban La Pijama, La Rubia al Plomo, La Resbalosa, La Morenaza, La Rastrera, y  La que nunca hacia preguntas. María al enterarse de las andanzas de Telmo, le dio un ultimátum, cosa que a el no le importo, prefirió irse con los amigos a tomarse unas cervezas al antro que estaba a la vuelta de su casa y dejar el celular bien apagado por si acaso llamara. María de una buena patada en los huevos lo dejo sin herencia y con una voz tan fina que dejo el trabajo y se dedico a cantar pop con un grupo de chicas sin mucho éxito, finalmente abrió una peluquería unisex.

Un día mientras esperaba un taxi, se apareció el joven del maletín, apurado, medio despeinado con su taza de café en la mano. Le pidió si tenia azúcar. Ella con un gran signo de interrogación encima, le dijo que no tenia pero que le podía pasar la crema si gustaba. Compartieron muchas cosas, luego del taxi y la crema. Se encontraban todos los días en el mismo cafetín a contarse como les había ido durante el día, el siempre le preguntaba por el azúcar. Fue durante un año nuevo en que Carlito le dijo que la amaba. Y fue durante aquella noche en que como estrellas sus ojos se le iluminaron y juntos de la mano caminaron por aquella playa llena de borrachos, gritos y fuegos artificiales hasta el amanecer. Pasaron días maravillosos juntos, era para ella el sueño hecho realidad, hasta que un día, el no apareció en el cafetín de siempre, por mas que lo llamo el no contesto, por mas que lo espero, el no apareció. y a decir verdad nunca mas volvió. Simplemente desapareció, no dejo rastro alguno, ni pista que seguir. Y ahí se quedo María, enamorada de la vida con su corazoncito roto.

Paso mucho tiempo antes de que ese corazoncito sanara del todo, pero ya saben como es. Las heridas cuando son profundas tardan una vida en sanar. Y así se aventuro de nuevo por las calles de aquella ciudad. Sentada en un parque leyendo un libro que no recuerdo el titulo, apareció el Cantante, el bohemio, y cantándole una canción de aquellas llamo su atención. Conversaron por largo rato, se miraron a los ojos, el pudo ver su alma libre, enamorada aun y ella solo pudo ve sus pupilas inyectadas por las malas noches en algún bar de la ciudad. Sin decirse más palabras caminaron por el malecón. El no se animaba a abrazarla y ella no se animaba a sacarle el brazo cuando el se lo pusiera. Una vez más se volvieron a despedir, sin besos, ni abrazos. Y finalmente sola camino de regreso a casa, pensando mientras el sol de invierno se ocultaba en ese mar inmenso.

María siempre enamorada de la vida, siempre alegre, con su pena dentro, recordó que alguna vez un sujeto le invito un te, recordó que siempre a las 10am le llevaba una flor, recordó que la hacia reír tan solo por el hecho de hacerla reír. Que un día se peleo con el, que un día no solo le tiro arroz, sino también el plato de tallarín saltado que comían porque le dijo un disparate de los que ella ya estaba acostumbrada a eso, pero ese fue el que se llevo el premio. Recordó que alguna vez caminaron juntos, pero no recordaba hacia donde. Pensó que había sido de su vida y por mas que lo intento, no pudo encontrarlo, seria que borro todo rastro de el después de que le dijera que la quería? O seria por la acumulación de pachotadas sin sentido? O porque un día dejo de entregarle la flor de las 10am?…. ella ya no recordaba.

María, se sentó en la puerta de su casa, a ver pasar el tiempo, a pensar en todos los que vinieron y se fueron, en los que desaparecieron, en los que la hicieron llorar, en los que la hicieron reír y así se quedo dormida. Despertó en tierras lejanas, donde el pasto no era verde como en los cuentos, ni las aguas azules como el cielo, sino todo estaba muerto, oscuro y gris. Camino entre el fango, entre pantanos y finalmente llego a un río, ahí la esperaba el barquero. No, no era la muerte, era el barquero que ya viejo se le parecía mucho. Le pregunto a donde iba, ella no supo que responder y simplemente se subió y le dijo a donde sea, a donde mi corazón le diga.  Y navegaron  3 días en aquel mar oscuro hasta que llegaron a tierra firme, ahí se bajo y continuo caminando sin saber a donde entre ramas secas y hojas caídas hasta que llego a un claro y ahí lo encontró.

Mira que te tardaste en llegar María, ya mis cabellos son blancos de esperarte, van acércate, siéntate a mi lado, vamos no tengas miedo, no te voy a morder, le dijo. Ella sin saber que hacer, se acerco y se sentó a su lado, su pecho palpitaba, sus manos temblaban de la emoción y la duda, sus ojos brillaron mas que nunca, le extendió la mano poniéndosela en el hombro y finalmente le dijo. Eras tu, siempre estuviste ahí y nunca te vi, eras tu que me miraba a lo lejos, eras tu el que siempre se cruzaba y nunca saludaba. Porque nunca me dijiste nada?. Porque nunca me dijiste tu nada respondió sonriendo, porque así estaba escrito, porque así tu corazón te lo dijo y no lo escuchaste. Porque .. el porque ahora ya no importa, lo que importa es que estas acá, mira el paisaje no es hermoso?

Y bajo aquel sol las aguas grises se tornaron en verdes y los árboles florecieron en colores indescriptibles, no hubo arco iris, ni pajaritos cantando, tan solo ellos dos en un mundo solo para ellos dos. Porque el amor de María no era de este mundo, y en este mundo no encontraría quien realmente la ame como ella espero.

Al despertar horas después, sonrío y tomándole la mano, le dio un beso y juntos miraron las estrellas en ese eterno amanecer.

El Aldo