Salte la navegación

Category Archives: cuento

 

Revisando en el atico de su casa de invierno, el viejo se topo con una caja polvorienta llena de antiguos pergaminos, borradores, papeles arrugados y tinta derramada y fue ahí que encontró un viejo cuadernito que por el tipo de letra, pudo decir que se trataba del moleskine perdido del Profesor. Y si pues, el viejo compañero de carpeta en aquella escuelita de Sudáfrica y que hoy calienta un asiento en el parlamento ingles, se topó sin querer con una libretita perdida entre sus discos de los Stones y Pink Floyd.

Recordó aquellos calidos días en que el Profesor niño aun, empezaba a creas idiomas e imaginar un singular duende de sombrero multicolor que fumanba una larga pipa y tarareaba un “tom bombita, tom momita, tom bombita laralara laraaaa…”. Pero lo que mas llamo su atención fueron esos bocetos de una especie de mercachifle vestido de harapos sin vara en mano ni bola de crista que gritaba no se que diablos a los árboles. Se trataba nada menos que de Funtensvon, que recorría los bosques conversando con las ardillas y jugando a las cartas con los mapaches y enterándose de las últimas novedades de los Melfos, Wadas y Zorcos, mientras departía con los zopilotes. Recorría alegre las ciénagas en busca de hierbas medicinales y raíces para preparar sus brebajes y que tenía loco a los enanos con sus botellitas de pociones para el amor y para lacear el pelo

Funtensvon a diferencia de Gandalf, Saruman, que vendrían después, iba recopilando piedritas para formar con ellas una gran colección la que ordenaría alfabéticamente. Este ordenamiento se le hizo bastante difícil ya que conocía a las piedras como “Piedritas” y finalmente cayo en cuenta que era mejor apilarlas, fue así que entusiasmado construyo sus primeras columnas y que con el tiempo fueron las delicias “Art decor” de los palacios y palacetes de Gelfos.

Mientras recordaba haber conversado con el Profesor de esto cuando eran niños en aquella escuelita en las praderas de Sudáfrica entre juguemos al trompo, o corre que viene el león, el Profesor, niño aun, le había comentado que empezaba a escribir historias sobre árboles, historias de gente que no te llega al ombligo y que fumaban como chino en quiebra una hierbita rica que solo ellos sabían donde y cuando… hmmmm – pensó el viejo – mientras se liaba un canuto de opio que saco de un disco de los Rolling Stones… ahhhh dijo, que buena hierba… mientras sonaba el scratch en Brown Sugar del Stick Fingers y le bajaba suspicaz el cierre a la portada… las aventuras perdidas de Funtensvon… que tesoro!!!

En aquel cuartucho lleno de telarañas empezó a recorrer aquellos parajes que su compañero de carpeta le contaba. A media luz en una tarde del peor invierno ingles, con su canuto de opio y su copita de vino tinto,  termino en medio de una choza detrás del gran Funtensvon que movía la olla y decía sus palabras secretas, se sentía como un fantasma, silencioso testigo de las aventuras de un mercachifle aprendiz de mago que nunca se gradúo apropiadamente, de un misterioso vendedor ambulante de pociones que nunca vio la luz del éxito, ni la gloria de batallas y que termino perdido en un oculto ático rodeado por el olvido y el reconocimiento que nunca alcanzo.

Aprendió que nunca se debe mezclar la raíz de mordolon con la sangre de wartouns porque el olor era nauseabundo, que no es bueno hacer negocios con los Portons porque siempre pagan mal y tarde, que nunca se debe caminar de noche sin luz, que es mejor correr que caminar cuando el peligro asecha y que jamás, ni por todo el mithrol del mundo se debe asistir a una reunión de enanos luego que los has timado con tu brebaje para lacear el pelo.

Pero un buen día, la suerte del mago empezó a cambiar, sus colores ya no eran grises ni vestía harapos, ni vendía pociones, ni hacia sus famosas columnas. Un buen día las barbas le crecieron blancas y sus dedos se hicieron largos y adquirió, no se de donde una extraña sabiduría que ni el mismo podía controlar, empezó a leer mas… es mas, empezó a leer. Encerrado en su torre ideo planes, escribió historias, creo territorios que recorría en sueños y que terminaban en mapas. De pronto aparecieron los hombres, los elfos, ya no conversaba con los zopilotes que tanto le extrañaban, ni se pasaba los horas contemplando como crecía el pasto, pero si disfrutaba de una buena pipa y descubrió que podía hablar con cuanto ser viviente y en especial con esas criaturas de pies peludos que no te llegan al ombligo, que fuman también, que no les gustan las aventuras, que solo piensan en dormir y comer. Se empezó a reunir con los elfos en sus palacios y recorría praderas en caballos más veloces que el viento. Su sapiencia y alturado verbo lo llevaron a cortes y reinados donde aconsejaba y dirigía por lo bajo, mira mi hermano esto no me parece, o que te parece si ponemos esto por acáhmm nop, nop.. ese color no te va…. Y cosas así, encerrado en un calabozo transcribiendo viejos pergaminos que el mismo ideo y que de viejos ya ni recordaba, traduciendo lo traducido y retraducionendo lo intraducible… escribiendo y volviendo a escribir… Untenvf, Gunfrind, Grafenvon, Ganfental… y combinaciones por el estilo.

Pero tanto cambio trajo en el la nostalgia de los días pasados, la tristeza de un ser solitario que apareció sin razón, que esta en medio de un borrador de libro que no termina de entender y que lucha por algo que realmente no cree, porque tiene que ir hasta allá? Y porque tiene que ser EL! Si EL que no te llega ni al ombligo!!!…

De lo que era el gran Funtensvon florido, alegre y despistado ya quedaba poco, hasta el nombre se le iba cambiando con los días, al pasar las hojas. Con sorbo de vino y un canuto mas, el viejo descubridor, antiguo compañero de carpeta del Profesor cambiaba de lado el disco que hace rato termino el lado A…… Gandaldfg, Gandare, Gandach .

Su mirada se hizo profunda al pasar las páginas y con cada inhalada de aquella hierba tan vieja. El cambio se hacia mas radical en Funtensval, Ganfuntell, Ganfuntdasl… era como una serpiente cambiando de piel, como un camaleón de color, como un niño que rompe su juguete para que su mami linda le compre otro nuevo. Su traje se hizo gris de tanto encierro, de tanto andar, de tanto consejo, de viajes interminables. Ya no se juntaba con el duendecillo de gorro de colores porque se había mudado tan adentro del bosque que le daba flojera ir hasta su casita al borde del río, prefería los caminos que lo llevaban donde sus amigos los reyes, a la comarca donde los que no te llegan ni al ombligo que le invitaban cerveza y compartían su tabaco y se enfrascaba en interminables contiendas de quien hace los aros de humo mas grandes.

Gandrtio, Garfions, Gandalfo… ya prácticamente no quedaba nada del viejo y divertido Funsen-no-se-que y solo una vocal lo unía con su pasado… Y al pasar la pagina, la ultima de aquella libretita se dio cuenta que el cambio era irreversible que el pobre Fun’ había perdido la batalla, que de el no quedaría ni el recuerdo. Y que al son de Moonlight Mile repetida 65 veces, un viejo decrepito de ojos inyectado, de tembleques movimientos, atontado por el alcohol y por un canuto mal liado de opio lleno de hongos lo volvería al olvido que no se merece y terminaría en el tacho azul del reciclaje, perdido para siempre… Gandalfo, Gandalf… si Gandalf había nacido…

Y en aquella sala tan victoriana, whisky con hielo en mano, con su vieja bata de de Lord, con sus iniciales bordadas en fino hilo dorado, mirando por la ventana como aquel hombrecito vestido de naranja se llevaba en el camión  de la basura de los Jueves el ultimo tesoro del que solo guardo una hoja….”Sentado en lo alto de aquella roca mirando las montañas grises, imponentes y desafiantes, el mago gris se puso a descansar, se quito las botas y opto por las pantuflas de viaje en lugar de las viejas chancletas que usaba para la ducha mensual, son mas cómodas – pensó – sonrío y prendió su pipa, volvió a sonreír y volvió a ver las montañas que estaban a dos días de camino si es que esos pequeños que no te llegan ni al ombligo no nos hacen perder el tiempo preguntado por las cosas del mundo mas alla de su cuaderna… Bah que Balrogs.. Maldita la hora….. Frodooooo venid pronto que os quiero mostrar algo!!!…. “

El Aldo

Anuncios

Sentados en la terraza, la oyó hablarle como nunca, cada palabra que salía de sus labios era como música, como una melodía que te despierta por la mañana y su sonrisa cual rocío lo hacia tan feliz. Pero al seguir la conversación, se dio cuenta que aquellos labios hermosos que se movían como olas al viento, jamás serian suyos, que jamás podría besar o morder y se conformo con mirar a un lado y sonreír tímidamente tomando un sorbo de aquel café ya frío pero al fin feliz porque le quedaba el recuerdo, las palabras, la sonrisa, la mirada, su mirada.

El Aldo


Eran las siete de la noche cuando entraron en aquel café donde hacían los mas ricos crepes de la ciudad. Siempre lleno y lleno de ese olorcillo a panqueque al estilo francés recién hecho, el olor del chocolate negro y amargo y Nutella derritiéndose sobre la plancha, esa mezcla de café italiano y “hazelnut” que le llaman, era la delicia de todos.

Se sentaron en una mesita al lado de la nuestra, revisaron la carta, Ella sonreía y el le hacia gracias mientras con sus ojos le decía que lo mucho que la amaba. Y entre risa, la encargada de las mesas, chica alegre, rubia, de ojos azules y muy comprensiva se acerco a pedirles la orden.

Yo quiero un crepe con Nutella, fresas y plátano y un jugo de durazno -dijo ella mirando a su príncipe azul – El miro a la rubia de ojos azules y con ese aire de conocedor y con la idea de que la que sirve, sirve para servir y no para juzgar, le dijo con el pecho hinchado  “dime cual es mas rico, el crepe de espinaca con queso de cabra o el de queso con jamón?…. Aquella simpática mujer, llena de amor y de paciencia de angel le dijo suavemente… “el de jamón con queso, insuperable y en verdad contundente, uno de aquellos”… perfecto tráigame uno y una coca cola – dijo el. La rubia tomo la orden y sonriendo se fue a la cocina pensando muy dentro de si “ahhh se nota que aun hay gente que no pasa del pan con mantequilla”…

El Aldo

Sentado en la terracita del cafetín, saco su laptop muy a los tiempos de hoy y se puso a escribir compulsivamente, aquellas ideas que como semen en orgasmo eterno le salía de la cabeza, sus ojos brillosos y la sonrisa de satisfacción inundaban aquella pantalla con una nueva historia, su felicidad era incontrolable y sin darse cuenta, una paloma inquieta lo vio y sin pensarlo mas, dejo caer en su café lo que podríamos llamar un regalito de aquellos para luego marcharse a otra rama donde había mas sombra. Excitado y demasiado emocionado por el fluir de la nueva historia, tomo un sorbo largo y dijo… AGGGGG este café si que esta fuerte y yo le dije que no le ponga crema!

El Aldo

Tomó un sorbo de café, respiro profundamente y pensó… no es lo mismo sin un cigarro. Aun tenia aquella vieja manía de tomar café y fumar. Miro por la ventana las calles blancas y frías por el casi interminable invierno,  sonrió y vio aquel rostro sonreírle desde afuera y sintió un calor de su mirada… Se sintió libre, tranquilo, callado. Termino el café escuchando In Between Days y al sonar Pixies dijo; no, no es lo mismo sin un cigarro…

El Aldo