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Monthly Archives: noviembre 2014

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Eran las 7pm cuando subió a aquel avión solo; con la mirada hacia abajo con tan solo ella en su cabeza:  Porque?. Miro las luces del aeropuerto brillar en aquella noche fría, con ese simulacro de lluvia que cubre la ciudad durante los meses de invierno, todas brillaban, pero ninguna para él, y pensó: Donde estará?. Encontró su asiento en el avión, a lado de la ventana y luego de poner su maletín en el compartimiento golpeándose la cabeza con las rueditas, otra pregunta vino a él: Que hice de malo?. Se sentó y reviso el celular antes de que despegue el avión; reviso los mensajes de texto, los correos, las llamadas perdidas; pensó en llamarla, pero era inútil, tardío. Y al ver las ultimas fotos que se tomaron  juntos, empezó a borrarlas una por una con una pregunta en la cabeza: Estará haciendo lo mismo?. Apago el celular luego de que esa última llamada que sonó mil veces sin que ella contestara, porque sabía que ella no lo haría, pero aún tenía esa remota esperanza que tienen los hombres perdidamente enamorados del aquella persona que los tomo en cuenta o perdio lenta y mortalmente el interes; y si,  aún tenía la remota idea de que ocurra lo contrario y responda y una pregunta vino a su cabeza: Estará si batería?

El avión despego sin problemas, intento dormir, olvidarse del mundo aunque sea por esas 3 horas de vuelo, pero no pudo, solo pensaba en los 5 días que pasaría solo, en los 5 días que pasaría lejos atormentado por su recuerdo y a la vez tratando de olvidarse de ella, de su perfume, de su mirada, de su sonrisa y de haberlo plantado con un pasaje, el paseo y el anillo que llevaba envuelto en papel de regalo como muestra de su incondicional amor. Eran las vacaciones perfectas para volver a estar juntos, para empezar de nuevo, pero ella, ella nunca llego

Las calles le parecían desiertas, y la ciudad más fría que nunca. Llego al hotel, y en la cama del cuarto, se sentó al borde de ella hasta que amaneció, viendo aquel teléfono encendido y oprimiendo ese botoncito para que la pantalla siga encendida. Los 5 días siguientes se la paso del hotel a la misma banca de la plaza, de la banca de la plaza al restaurant a pedir la misma comida que a ella le gustaba y de regreso a la banca y de regreso al hotel a sentarse en aquel borde de la cama a ver el teléfono a ver si ocurría el milagro.

Subió al avión de regreso tan triste y pensativo como cuando llego y así de triste y pensativo se sentó en el mismo sitio y se repitió las mismas preguntas, pero esta vez, tenía las respuestas; no logro dormir ni un segundo, y cuando las puertas se abrieron y pudo ver nuevamente las luces de la ciudad lo comprendió todo, logro entenderlo todo. Y como en las películas, la cámara empezó con un contrapicado girando a su alrededor y subiendo hasta hacer un close up a su rostro y se detuvo cuando su pupila se dilato y dijo: Mal rayo la parta, hoy empiezo de nuevo!. Y la imagen hizo un desfocus de las luces de aquel aeropuerto tan impersonal como la sonrisa de un burócrata mientras solo se oían sus pasos perderse en el ruido de una ciudad sedienta, hambrienta y maloliente como la boca del lobo al despertar.

El Aldo

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