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Monthly Archives: septiembre 2011

 

 

Las puertas se abrieron y subieron al ascensor, cada uno marco su piso, 3, 5, 10, 16. Él se paró al lado de la puerta, viendo a cada uno de los que iban en ese viaje de menos de 2 min. Paro en el 3ro y se bajó el tipo de la bolsa blanca que venia del mercado. Paro en el 5to y bajaron la viejita con su sobrina y la ropa de la lavandería, luego vino el 10mo y se bajó el de polo verde y sandalias.

Se quedaron ellos dos. El, la miro detenidamente, con su bolso al hombro, despeinada, sus zapatillas gastadas, el jean desteñido y la casaca para el frio, con su mirada perdida y los labios mordidos. El, la miraba y ella miraba los números. Llegando el piso 15,  miro a la puerta como quien se prepara para salir, y ella mirando los números, saco de su bolso el afilado brillo del destino, se mordió los labios y tomándolo por sorpresa le corto el cuello justo antes de que las puertas se abran en el piso 16.

Aquel chorro de sangre inundaba el piso mientras ella salía despreocupada del ascensor, sin mirarlo, sin remordimientos, sin reparo alguno y continuo su camino hacia su puerta donde mordiéndose los labios miro los números de su entrada 1606.

 

El Aldo

 

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